Archives de catégorie : droit des victimes

Hold-up de la poste d’Argenteuil : 15 et 10 ans de prison pour les auteurs

,6534276-9854705 Avec AFP

7764687370_le-symbole-de-la-justiceDeux cousins à l’origine d’un hold-up et d’une prise d’otages dans une poste d’Argenteuil ont été condamnés à 15 et 10 ans de prison.

Deux cousins auteurs en août 2011 du rocambolesque hold-up d’une poste à Argenteuil (Val d’Oise), suivi d’une prise d’otages, ont été condamnés ce jeudi 19 septembre à 15 et 10 ans de réclusion par la Cour d’assises de Pontoise.

L’avocate générale avait requis 15 et 8 ans contre les accusés, poursuivis tout deux pour vol à main armée, séquestration ainsi qu’enlèvement pour le plus jeune des deux. Ils encouraient une peine de 30 ans. « Je trouve la condamnation trop forte par rapport aux faits », a réagi leur défenseur Me Patrice Amiel quelques minutes après le verdict. « Je ne peux l’expliquer que par l’actualité liée aux braquages, on avait besoin d’exemplarité. Mes clients sont sous le choc », a-t-il ajouté. A l’énoncé du verdict, les deux coupables, âgés de 33 et 41 ans, ont baissé la tête.

Pieds nickelés ou mafaiteurs chevronnés

L’avocat des parties civiles, Me Stéphane Maugendre, a estimé « que le verdict signifiait la fin d’un long processus (pour les deux kidnappés). Les braquages ne traumatisent pas seulement les victimes, mais aussi toute la profession de postiers. Une condamnation un peu exemplaire comme cela les rassure aussi ».

Pieds nickelés tentant un impossible « braquo » ou malfaiteurs chevronnés ayant soigneusement élaboré leur casse ? Les deux jours d’audience ont opposé ces deux portraits des accusés, deux Ivoiriens au passé judiciaire fourni. « Ils étaient déterminés et avaient prévu tous les détails », a relaté l’avocate générale Inès Gharbi. Elle a souligné en particulier la froideur d’un des accusés qui s’est servi des deux agents de La Poste comme bouclier humain à l’arrivée des policiers, après avoir dérobé près de 68.000 euros dans trois coffres de l’agence.

A l’issue d’une folle course poursuite sur l’autoroute et le périphérique, le malfaiteur n’avait pas hésité à lancer 12.000 euros en pleine rue à Paris pour semer la confusion, tout en menaçant policiers et otages, avant qu’une policière ne le neutralise d’un tir de flashball.

Durant le procès, le conseil des deux accusés avait plaidé que les armes de ses clients étaient factices ou à blanc. Il a argué que l’un de ses clients a dû se résoudre à ce hold-up pour rembourser une dette de 25.000 euros. Une zone d’ombre subsiste: un complice, qui aurait fourni les armes et les plans de l’agence, resté en contact par téléphone avec les malfaiteurs lors du méfait, n’a jamais été trouvé.

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Muerte en el Mediterráneo

proceso Anne Marie Mergier, 21/07/2013

La lancha que quedó varada en la costa de Libia

Tras dos semanas a la deriva, una lancha inflable con 72 pasajeros que buscaban llegar a Italia terminó varada en la costa de Libia, de donde partió inicialmente. En ese lapso no recibieron ninguna ayuda a pesar de que los vieron buques de guerra, pesqueros e incluso helicópteros. La apatía cobró 63 vidas y sólo hubo nueve sobrevivientes. Aunque este hecho ocurrió en 2011, en junio pasado un grupo de 15 ONG conocido como Nuestra Coalición acompañó a cuatro sobrevivientes para interponer demandas en Francia, España, Italia y Bélgica contra quienes resulten responsables por el criminal abandono de personas.

PARÍS (Proceso).- “Tengo pesadillas. Por la noche me atormentan las imágenes de la tragedia y no puedo dormir. Ver cómo mueren una tras otra 63 personas no se olvida fácilmente”, confía Abu Kurke.

El joven etíope de 25 años se esfuerza por expresarse en inglés pero involuntariamente vuelve con frecuencia al oromo, su idioma nativo.

Delgado, de rasgos finos y mirada insondable, Kurke es uno de los nueve sobrevivientes de la “lancha-ataúd” que salió de Libia el 26 de marzo de 2011 con 72 personas a bordo para tratar de alcanzar la isla italiana de Lampedusa. La balsa inflable estuvo dos semanas a la deriva en el Mediterráneo y acabó varada de regreso en la costa libia el 10 de abril.

Durante su periplo la embarcación se cruzó con dos pesqueros y un buque militar. Los migrantes desesperados pidieron auxilio a los pescadores y a los marinos. En vano. Tampoco los socorrió un helicóptero militar que tuvo contacto directo con ellos.

El servicio de guardacostas de Italia emitió llamadas de socorro a la OTAN y a las naves militares y comerciales presentes en el Mediterráneo, indicando la localización de la balsa. Estas llamadas se repitieron cada cuatro horas durante 10 días. No tuvieron el mínimo eco.

A mediados de marzo de 2011 el operativo Unified Protector desplegado por la OTAN en la costa libia convirtió el Mediterráneo en el espacio marítimo más vigilado del mundo. Aviones de guerra, aeronaves de patrulla y helicópteros vigilaban el espacio aéreo y el mar era recorrido por decenas de naves de combate y varios portaaviones, entre ellos el Charles de Gaulle (nave insignia de la marina francesa) dotado de sofisticados sistemas de vigilancia y comunicación.

Kurke sabe que la tragedia que sufrió y que le costó la vida a sus compañeros es sólo una entre miles. Pero está consciente de que el hecho excepcional de haber sobrevivido lo convierte en un testigo de mucha importancia. El joven etíope asume esa responsabilidad: Tiene el valor de denunciar públicamente la atrocidad de estas vidas perdidas ante la indiferencia general y de exigir justicia.

El pasado 18 de junio, junto con tres compañeros de infortunio también etíopes –Elias Mohamad Kadi, Mohamad Ibrahim y Kebede Asfaw Dadhi– y 15 organizaciones no gubernamentales de Francia, Italia, Bélgica, España, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos –reunidas con el nombre de Nuestra Coalición y coordinadas por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)–, Kurke presentó una demanda “contra gente desconocida” ante el Tribunal de Primera Instancia de París por “no asistencia a persona en peligro”.

Ese mismo día sus abogados españoles, también miembros de Nuestra Coalición, presentaron una denuncia similar ante la Audiencia Nacional en Madrid.

Una tercera demanda por el mismo motivo acaba de ser interpuesta en Italia y una cuarta pronto lo será en Bélgica. En Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos, donde no se pueden llevar ese tipo de querellas judiciales, las ONG exigen de sus gobiernos que investiguen por qué sus fuerzas militares desplegadas en el Mediterráneo en los días de la tragedia no rescataron a los migrantes, pese a haber sido debidamente avisadas de su desesperada situación.

Una acción conjunta internacional de tal envergadura es excepcional.

Según explica Patrick Baudouin, presidente de la FIDH, el caso de Kurke y de los sobrevivientes de la lancha-ataúd tiene una importancia capital por sí mismo y porque permite enfrentar pública y judicialmente a los Estados occidentales con sus ineludibles obligaciones humanitarias.

“Escasos son los testimonios de las víctimas de los naufragios que ocurren a menudo en el Mediterráneo”, dice Baudouin. “El de Kurke y sus compañeros nos permitió llevar una investigación exhaustiva sobre lo que pasó entre el 26 de abril y el 10 de marzo de 2011. Llegamos a la conclusión de que se hubiera podido salvar la vida de los 63 pasajeros de la lancha. Ese crimen no debe quedar impune. Los responsables deben ser identificados y juzgados. Tal es el objetivo de nuestras demandas en Francia y otros países europeos”.

La odisea de Kurke empezó en su provincia natal de Oromia, que se extiende del centro al oeste y del centro al sur de Etiopía. Acababa de salir de la adolescencia cuando incursionó en la militancia política. Detenido en 2006 pasó seis meses en la cárcel; huyó de su país en 2007 y se refugió en Sudán, donde vivió dos años. A finales de 2009 se lanzó a la peligrosa travesía del desierto para alcanzar Libia, donde la guerra civil lo sorprendió a principios de 2011.

Más de 750 mil extranjeros vivían en Libia cuando empezó a tambalearse el régimen de Muamar Gadafi. Los occidentales fueron rapatriados por sus gobiernos mientras los africanos tuvieron que atenerse a sus propios medios para regresar a sus países. Los que habían escapado de su patria por razones políticas intentaron llegar a Túnez por tierra o a Europa, por mar. Kurke optó por la segunda vía.

Según cuenta, pasó varios días a orillas del mar, cerca de Trípoli, intentando abordar una lancha. Los coyotes pedían sumas exorbitantes mientras los soldados libios trataban de impedir que la gente huyera.

Pero súbitamente los militares cambiaron de actitud y obligaron a los africanos a abordar embarcaciones precarias. Obedecían órdenes de Gadafi, quien amenazaba a los paises europeos con una ‘invasión de migrantes” en caso de que intervinieran en Libia.

Así, la noche del 26 de marzo Kurke abordó una balsa inflable Zodiac de escasos siete metros de eslora junto con otras 71 personas Los adultos, de entre 20 y 25 años, eran oriundos de Etiopía, Nigeria, Eritrea, Ghana y Sudán.

Con el afán de llenar al máximo la balsa, los coyotes impidieron que los pasajeros llevaran agua y comida. “Nombraron” capitán a un pasajero de Ghana a quien le dieron un teléfono satelital y una brújula.

“Empezamos a navegar y no tardé en entender que había demasiada gente en la lancha. Sentí que corríamos peligro. Me quise echar al mar para regresar a la costa nadando, pero los demás pasajeros me dijeron que los soldados libios me iban a matar. Me quedé”, narra Kurke.

La travesía hacia Lampedusa debía durar 18 horas. El mar estaba agitado pero la balsa avanzaba. Pasaron más de 18 horas sin que se vislumbrara costa alguna. Un avión de patrulla voló sobre la embarcación. Meses después de los hechos se supo que era francés, que su tripulación tomó fotos de la balsa y señaló su presencia a los guardacostas italianos.

Al paso de las horas el mar se encrespó y a la balsa se le empezó a terminar el combustible. Empezó a cundir el pánico. El “capitán” llamó al sacerdote Mussie Zeria, eritreo radicado en Roma quien encabeza la organización Habeshia, conocida por su apoyo a los migrantes perdidos en el Mediterráneo.

El religioso alertó al Centro Romano de Coordinación de Rescate Marítimo el 27 de marzo a las 18:28 horas. Los guardacostas italianos lograron determinar la posición de la balsa pero no pudieron comunicarse con los migrantes porque el teléfono satelital se quedó sin batería.

El “capitán” paró el motor para ahorrar gasolina y la balsa empezó a derivar. Varias horas después de la llamada a Zerai apareció un helicóptero militar con dos personas a bordo.

“Les hicimos señas. Les enseñamos a los bebés. Les dimos a entender que nuestra situación era grave. Tomaron fotos… y se fueron. Al rato volvió. Con una cuerda nos bajaron galletas y botellas de agua. También nos hicieron señas. Entendimos que nos pedían no cambiar de posición, porque iban a volver. Y otra vez el helicóptero se fue”, recuerda Kurke.

Los balseros se alegraron. Creyeron que se acercaba su rescate. El “capitán” tiró la brújula y el teléfono al mar por temor a ser acusado de tráfico de migrantes.

“Empezamos a rezar y a esperar”, dice escuetamente Kurke.

Después de varias horas se desató una violenta pelea entre el capitán y los pasajeros. El primero quería seguir esperando, pero los migrantes, que ya habían perdido toda esperanza de rescate, querían volver a Libia. Ganaron los segundos. La balsa retomó su ruta. Kurke asegura que en ese momento el viaje se convirtió en pesadilla.

Se desató una tempestad. Las olas sacudían la balsa y la llenaban de agua. Los vientos arrojaron al mar a varios pasajeros, que se ahogaron. Otros fueron muriendo de inanición o deshidratación. Algunos alucinaban. Finalmente la balsa se quedó sin combustible y los ataques de pánico se multiplicaron.

Durante una breve calma la lancha se cruzó con dos barcos pesqueros, uno italiano y otro tunecino. El primero se alejó a toda velocidad, pese a las súplicas de los migrantes. Los pescadores tunecinos se limitaron a decirles que la balsa navegaba en dirección opuesta a Lampedusa y huyeron cuando el “capitán” de la balsa les pidió gasolina.

Después empezó el auténtico horror.

“Cada día morían más personas. Me di cuenta de que la gente que tomaba agua de mar moría más rápido que quienes aguantaban la sed. Guardé una de las botellas que nos había lanzado el helicóptero. La llené con mi orina, que bebía cuando se me secaba demasiado la boca. Para comer sólo tenía pasta de dientes”, confía Kurke.

Agrega: “Al principio nos quedamos con los cadáveres a bordo de la balsa porque nadie se atrevía a tirarlos al mar. Cuando nos cruzamos con los barcos pesqueros les enseñamos los cuerpos para que entendieran. Después de una semana el olor se tornó insoportable y empezamos a tirar a los muertos por la borda. A veces las olas se metían a la balsa y se los llevaban”.

Ya tenían unos 10 días a la deriva cuando se cruzaron con un portaaviones cuya nacionalidad no pudieron identificar. La balsa se acercó y los migrantes vieron cómo hombres vestidos de civil y otros uniformados los observaban con binoculares y les tomaban fotos con sus celulares.

Les enseñaron los cadáveres de los bebés, los cuerpos de las mujeres enfermas, los tanques de gasolina vacíos, las botellas de agua vacías. En vano. Unos migrantes se echaron al mar para jalar la balsa y acercarla al portaaviones. En balde. La nave se alejó sin ayudarlos.

La lancha dejada a la merced de las corrientes y de los vientos siguió derivando. El 10 de abril, con sólo 11 personas a bordo acabó varada cerca de Zitla, ciudad costera libia 60 kilómetros al oeste de Misrata. Una mujer murió al pisar tierra firme; los demás quedaron inconscientes.

Las autoridades libias los encontraron y los encarcelaron. No les dieron atención médica. Un migrante falleció en la cárcel. Los nueve sobrevivientes –dos mujeres y siete hombres– traumados, heridos y hambrientos fueron trasladados de prisión en prisión. Gracias a “una ayuda exterior”, no se precisa de quién, lograron “negociar” su liberación y fueron atendidos por la iglesia católica de Trípoli. Algunos llegaron a Túnez, donde siguen viviendo en campos de refugiados.

Kurke no tuvo esa suerte. Otra vez los soldados libios lo obligaron a subirse a una lancha que salía para Lampedusa.

Confiesa: “Encontrarme de nuevo en esa situación después de todo lo vivido fue como haber sido condenado a muerte. Me escondí en el fondo del bote. No quería ver el mar. Estaba seguro de que iba a morir”.

Pero esta vez el joven etíope llegó sano y salvo a Italia. No le fue fácil alcanzar Holanda, donde pudo al fin reunirse con su esposa. Ambos fueron acogidos en un centro de refugiados de la cuidad de Baexem. Pidieron asilo en los Países Bajos y Kurke empezó una terapia. Pero sus sueños de vida estable se derrumbaron el 29 de marzo de 2012, cuando él y su esposa fueron detenidos por la policía migratoria holandesa. La pareja fue trasladada a un centro de retención y amenazada de expulsión; aún eran indocumentados.

Marq Wijngaarden, su abogado holandés, apeló ante la Corte Suprema, se movilizaron organizaciones de defensa de los derechos humanos, estalló el escándalo y finalmente las autoridades holandesas regularizaron la situación migratoria de Kurke y su esposa.

El mismo 29 de marzo de 2012, cuando la pareja era detenida en Baexem, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa presentó un informe detallado del caso de la lancha-ataúd en la que murieron los 63 compañeros de Kurke y pidió que los Estados miembros de la Unión Europea dieran pruebas de humanidad para con los sobrevivientes de esa tragedia otorgándoles asilo.

Firmado por Tineke Strick, diputada socialista holandesa, el informe de 26 páginas Vidas perdidas en el Mar Mediterráneo: ¿Quién es responsable? es el resultado de una investigación de 11 meses. Sus conclusiones son demoledoras.

Enfatiza Tineke Strik: “Ese drama pone en evidencia una serie de disfunciones: las autoridades libias no asumieron la responsabilidad de su zona SAR (búsqueda y rescate, por sus siglas en inglés); los centros de coordinación de salvamento marítimo italiano y maltés no asumieron la responsabilidad de lanzar una operación de búsqueda y rescate, y la OTAN no reaccionó al recibir las llamadas de socorro pese a que buques militares bajo su mando estaban cerca de la lancha cuando se emitieron esas llamadas”.

Y precisa: “El navío de guerra español Méndez Núñez estaba aparentemente a una distancia de 11 millas de la balsa, pero Madrid niega el hecho. Los países cuyos buques enarbolaban su bandera en los alrededores del bote faltaron también a la obligación de salvar a estas personas. Lo mismo que dos barcos pesqueros que rehusaron responder a sus pedidos de auxilio”.

Strik denuncia además graves “lagunas jurídicas marítimas” que sirvieron de “pretexto” para no socorrer a los migrantes; fustiga a los Estados europeos por ejercer represalias judiciales contra los barcos comerciales que rescatan a migrantes, acusando a sus tripulaciones de tráfico de seres humanos; también culpa a la OTAN y a los Estados implicados militarmente en Libia por no haber anticipado el éxodo de refugiados que desencadenó su intervención.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa no suelta el caso. Su prioridad es identificar el helicóptero y el portaaviones que se negaron a salvar a los pasajeros de la lancha- ataúd. Strik exigió datos precisos al respecto a la OTAN y a los Estados implicados en el operativo Unified Protector. Hasta ahora se ha topado con un muro de silencio y mala fe.

Lo mismo pasó con Stéphane Maugendre, abogado francés de los cuatro sobrevivientes etíopes, quien hace un año –en abril de 2012– interpuso una primera demanda por no asistencia a persona en peligro ante el procurador de la República del Tribunal Superior de París.

“El procurador transmitió nuestra denuncia al Ministerio de Defensa de Francia. La respuesta de los militares fue tajante: no encontraron motivo alguno para ser incriminados.

“Según ellos, las fuerzas aéreas y navales francesas que operaban en el Mediterráneo no incursionaron bajo el paralelo 35, donde derivó la balsa. Afirmaron, además, no sentirse responsables ya que a partir del 31 de marzo de 2011 estuvieron bajo el mando de la OTAN y del operativo Unified Protector. La Fiscalía se dio por satisfecha con esa respuesta y archivó nuestra demanda”, confía Maugendre a la corresponsal. Se nota indignado.

“La amplia investigación que Nuestra Coalición hizo en los últimos meses demuestra la mala fe del Ministerio de Defensa francés. Juntamos elementos de prueba contundentes que nos permiten presentar ahora una nueva denuncia, pero esta vez como coadyuvantes civiles, lo que obliga a la apertura de una instrucción judicial. Hubo clara violación de la obligación de prestar socorro a los pasajeros de esa lancha. Ese crimen no puede quedar impune.”

Gonzalo Boye, abogado español de Kurke y de los otros tres etíopes, va más lejos. Habla de “crimen de guerra”.

Dice a la corresponsal: “La Convención de Ginebra y el propio Código Penal español establecen como delito el hecho de no prestar socorro o no dar el trato debido a personas que tienen que ser especialmente protegidas en caso de conflicto armado. Los militares españoles se fueron a Libia en misión de paz en un conflicto armado. Tenían que respetar los principios que rigen en caso de guerra. Al no hacerlo perpetraron un crimen de guerra; es lo que estipulan los protocolos adicionales de la Convención de Ginebra. Hasta donde sabemos el buque Méndez Núñez, que navegaba muy cerca de la desafortunada lancha, no auxilió a sus pasajeros”.

El pasado 18 de junio Boye presentó ante la Audiencia Nacional la demanda por no asistencia a persona en peligro, contra el capitán del Méndez Núñez y contra quien resulte responsable.

“Por increíble que parezca, hasta la fecha no hemos logrado conocer la identidad del capitán”, recalca.

Insiste en la importancia de la iniciativa internacional lanzada por Nuestra Coalición: “Vamos a sentar un precedente judicial capital para la protección de los migrantes. Y eso vale para todos los migrantes que siempre son los más vulnerables y los más golpeados. Pienso entre muchos otros en los africanos que se arriesgan a cruzar el Mediterráneo, pero también en los centroamericanos que corren tantos riesgos al pasar por México. Los poderes públicos europeos y mexicanos, para citar sólo estos, tienen la obligación legal y moral de protegerlos. Si no lo hacen, nos toca recordarles sus deberes.”

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Deux migrants portent plainte pour « non assistance » et ciblent l’armée française

logo_site Lena Bjurström , 20/06/2013

Extrait : Deux survivants d’un drame ayant causé la mort de 63 migrants en Méditerranée en 2011 ont porté plainte contre X, le 18 juin à Paris. Dans le viseur : l’armée française.

Le 26 mars 2011, 72 migrants quittaient Tripoli et les ravages de la guerre en Libye dans une petite embarcation, à destination des côtes italiennes. En panne de carburant, ils ont dérivé pendant près de deux semaines, avant de s’échouer sur une plage libyenne. Bilan : 63 morts. Deux survivants du (…)

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63 morts en Méditerranée, une tragédie évitable

newlogohumanitefr-20140407-434 Paolo Stuppia, 19/06/2013

Hier, une plainte visant les armées française et espagnole a été déposée après le chavirage dramatique d’une embarcation pleine de migrants, en 2011, au large de la Libye.

Comment est-il possible de laisser dériver en pleine mer un zodiac chargé de 72 migrants (en majorité éthiopiens) alors que plusieurs navires et hélicoptères militaires de l’Otan connaissaient parfaitement sa position et sa situation de détresse ? C’est la question à laquelle vont devoir répondre les autorités françaises et espagnoles, saisies, mardi 18 juin, par une plainte avec constitution de partie civile par plusieurs associations d’aide aux migrants (Gisti, Migreurop, LDH, FIDH).

Les faits remontent au printemps 2011 : en pleine guerre civile libyenne, alors qu’une opération de l’Otan est déclenchée afin de chasser le colonel Kadhafi, un bateau chargé de réfugiés quitte Tripoli, en direction de l’Italie. Rapidement, les migrants perdent le contrôle du zodiac et commencent une lente dérive qui durera quinze jours. Ils lancent un appel de détresse qui sera renouvelé toutes les quatre heures pendant dix jours. Entre-temps, ils sont photographiés par un avion militaire français, ravitaillés en eau et en biscuits par un hélicoptère non identifié et croisent plusieurs bateaux militaires et civils. Mais aucun ne vient à leur secours. Lorsque le zodiac échoue enfin, pas très loin de son point de départ, on compte seulement 11 personnes rescapées, deux mourront peu de temps après. Une tragédie qui aura été fatale à 63 personnes au total. Et qui aurait pu être évitée, selon les associations.

D’ailleurs, en avril 2012, une première plainte pour non-assistance à personnes en danger avait déjà été déposée en France, mais le parquet avait classé l’affaire sans suite. « Le parquet a suivi l’avis du ministère de la Défense : l’armée française n’était pas là et, même si elle était là, sa responsabilité ne saurait être engagée car l’opération militaire relevait de l’Otan », rappelle Stéphane Maugendre, avocat français des parties civiles et président du Gisti. D’où le choix de lancer, aujourd’hui, une nouvelle procédure « en France et en Espagne, car nous sommes sûrs que le zodiac a croisé au moins un avion français et un bateau espagnol qui lui ont refusé toute assistance », explique Me Boye, l’avocat qui suivra cette plainte côté espagnol.

« J’ai pu obtenir l’asile aux Pays-Bas, mais, depuis cette traversée, j’ai des problèmes de santé, a témoigné hier Abu Kurke, Éthiopien de vingt-six ans et un des rares survivants de la tragédie. Pourquoi nous ont-ils abandonnés ? » Mussie Zerai, le prêtre érythréen qui avait recueilli les survivants, a sa réponse : c’est la politique migratoire européenne qui réduit les migrants à des « personnes à repousser, y compris lorsque leur vie est en danger », qui est responsable de ce drame.

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Des migrants poursuivent l’armée

europe1_beta, M-L Combes avec M. Lefebvre et AFP  ,19/06/2013

Ils reprochent à l’armée française de ne pas les avoir secourus alors qu’ils dérivaient en mer.

La question. L’armée française a-t-elle laissé mourir 63 migrants au large de la Libye en 2011 ? C’est ce qu’affirme deux des rescapés de ce voyage au bout de l’enfer qui ont déposé une plainte pour « non assistance à personne en danger ». Ils demandent l’ouverture d’une instruction judiciaire.

72 migrants dans un zodiac. Tout commence dans la nuit du 26 au 27 mars 2011, au tout début de l’intervention occidentale en Libye. 72 migrants sont entassés dans un zodiac qui a quitté les côtes libyennes à destination de l’Italie. Mais au bout de quelques heures à peine, le moteur lâche.

Urine et dentifrice pour survivre. C’est alors le début du calvaire. Sans eau ni nourriture, 63 candidats à l’exil meurent, certains sont emportés par les vagues. D’autres sont contraints de boire leur urine et de manger du dentifrice pour survivre. Une errance qui va durer 15 jours : leur bateau échoue finalement sur les côtes libyennes le 10 avril.

Un coup de téléphone en pleine mer. Et pourtant, deux des survivants estiment que tout aurait pu se terminer bien plus tôt. Dès le deuxième jour, les migrants avaient réussi à passer un appel de détresse avec un téléphone satellitaire. Le coup de fil avait permis d’établir leur localisation. Et les garde-côtes italiens avaient relayé le message à l’ensemble des navires circulant dans la zone.

« Personne ne nous a aidés ». Les deux plaignant affirment avoir vu des bateaux et des hélicoptères militaires passer à proximité de leur embarcation, sans qu’ils ne leur portent secours. « Nous avons vu beaucoup de bateaux militaires et des hélicoptères de combat. Deux hélicoptères qui ont tourné autour de nous, très bas. Ils ne nous ont pas aidés. On leur a montré, on leur a crié ‘Nous avons besoin d’aide !’ Mais personne ne nous a aidés », a raconté Abu, un Érythréen de 25 ans, qui a déposé plainte.

Aucun signal de détresse reçu. A Paris, le ministère de la Défense, contacté par Europe 1 affirme qu’aucun militaire n’a reçu le signal de détresse du zodiac ni vu l’embarcation à la dérive. Difficile à croire pour Stéphane Maugendre, l’avocat des survivants. « Toutes les armées disent ‘on n’était pas là’. Donc on avait la mer Méditerranée pleine de bateaux militaires mais finalement personne n’y était », s’interroge-t-il.

Le problème du secret défense. Les plaignants demandent donc l’ouverture d’une instruction judiciaire qui permettrait d’enquêter sur les positions exactes des forces de l’OTAN à l’époque. Une démarche qui imposerait de lever le secret défense.

D’autres plaintes à l’étranger. Les migrants ont également lancé des procédures dans d’autres pays. Une plainte a été ausi déposée simultanément à Madrid pour « crime de guerre par non assistance à personne en danger ». D’autres plaintes ont déjà été déposées en Italie, une autre suivra bientôt en Belgique, a ajouté Patrick Baudouin, président d’honneur de la Fédération internationale des ligues des droits de l’Homme (FIDH). Des procédures sont également en cours au Canada et aux Etats-Unis pour obtenir plus d’informations.

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L’armée française visée par une plainte après la mort de migrants de Libye en 2011

la-croix-logo Rémy Pigaglio , 18/06/13

Au début de l’intervention occidentale en Libye en 2011, soixante migrants étaient morts après avoir dérivé pendant deux semaines.

Deux survivants et des associations ont déposé mardi 18 juin une plainte contre X avec constitution de partie civile, forçant la saisine d’un juge d’instruction.

« Nous nous étions réunis il y a un an pour exactement la même raison : déposer plainte. » C’était en avril 2012, mais la plainte avait été classée sans suite quelques semaines plus tard par le parquet de Paris. Cette fois, Patrick Baudouin, président de la FIDH, et trois autres associations ont déployé les grands moyens : au lieu d’une plainte simple, ils ont déposé une plainte avec constitution de partie civile. La différence ? Un juge d’instruction, indépendant de l’autorité politique, est automatiquement saisi.

« Il est regrettable que le parquet de Paris se soit contenté l’an dernier des réponses du ministère de la défense » – selon lequel aucun bateau français n’était sur zone –, déplore Stéphane Maugendre, président du Gisti et avocat des survivants. « Les réponses de toutes les autorités européennes ont été lacunaires et erronées », juge Lorenzo Pezzani, chercheur et coauteur d’un rapport sur le drame.

plainte pour « non-assistance à personne en danger »

Cette absence d’enquête approfondie a poussé les associations (FIDH, Ligue des droits de l’homme, Migreurop et Gisti) et deux rescapés à déposer une nouvelle plainte mardi 18 juin matin au TGI de Paris pour « non-assistance à personne en danger ». Déposée contre X, la plainte vise en réalité l’armée française. Une plainte a été déposée simultanément en Espagne, une autre l’a déjà été en Italie et une doit l’être en Belgique.

Dans la nuit du 26 au 27 mars 2011, au tout début de l’intervention internationale en Libye, 72 migrants subsahariens embarquent à Tripoli sur un Zodiac de dix mètres de long. Leur but : l’île italienne de Lampedusa. Les passeurs leur ont assuré une traversée de 24 heures maximum. Dès le soir du 27 mars pourtant, la situation devient périlleuse. Un message de détresse est envoyé aux garde-côtes italiens et retransmis automatiquement toutes les quatre heures à tous les navires de Méditerranée. Mais personne ne leur viendra en aide. Ils dériveront pendant presque deux semaines.

Onze personnes seulement ont survécu

Pourtant, depuis début mars, la zone est sillonnée par des dizaines de navires militaires occidentaux intervenant contre les forces de Mouammar Kadhafi. Les migrants disent avoir été survolés par plusieurs aéronefs. Au moins deux bateaux militaires ont été aperçus par les migrants, dont « un grand navire gris » qui serait, selon les associations, le porte-avions Charles-de-Gaulle.

Poussé par une tempête, le navire échoue finalement à Zlitan en Libye. Onze personnes seulement ont survécu, et deux d’entre elles meurent presque immédiatement. « Au bout d’une semaine, nous n’avions plus de vivres, raconte Abu Kurke, l’un des rescapés, qui a déposé plainte. Les premiers morts étaient ceux tombés à l’eau au tout début. Puis les gens ont commencé à mourir de faim et de soif. » Après avoir été emprisonnés par les autorités libyennes, Abu Kurke et les autres rescapés sont remis de force dans un bateau et atteignent finalement l’Europe, où ils obtiendront l’asile.

« Les navires de l’Otan avaient pour mandat de protéger les civils, insiste le P. Mussie Zerai, un prêtre éry­thréen installé en Italie, qui avait été appelé du Zodiac par les migrants et avait accueilli les survivants. Ceux qui connaissent la vérité doivent la dire, afin de briser la loi du silence. »

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Dérive de migrants en Méditerranée: Deux rescapés portent plainte à Paris et Madrid

logo_72dpi2_400x400 avec AFP,

JUSTICE Ils veulent établir les responsabilités des armées française et espagnole dans le drame…

 Un bateau de migrants arrive sur l'île italienne de Lampedusa, le 1er août 2011. Sur le quai sont allongés les corps de 25 migrants africains qui tentaient de rejoindre l'Italie depuis la Libye.
ALESSIA CAPASSO/AP/SIPA

 

Deux rescapés de la dérive d’un canot de migrants, qui avait fait 63 morts en 2011 en Méditerranée, ont porté plainte mardi à Paris et Madrid pour établir les responsabilités des armées française et espagnole dans le drame. Pendant les 15 jours de dérive, «nous avons vu des hélicoptères, des navires militaires et des bateaux de pêche, mais personne ne nous a aidés», a raconté lors d’une conférence de presse l’un des neuf survivants, Abu Kurke, un Erythréen de 25 ans, qui a déposé plainte pour «non assistance à personne en danger».

Le 26 mars 2011, au début de l’intervention occidentale en Libye, 72 migrants africains avaient quitté Tripoli à bord d’un zodiac pour gagner l’Italie. Très rapidement, ils avaient perdu le contrôle de leur embarcation, qui finira rejetée sur les côtes libyennes le 10 avril. «Les gens sont morts de faim ou de soif, d’autres ont été emportés par des vagues», a expliqué Abu Kurke. «A cause des odeurs, nous avons dû jeter les corps à la mer.» Lui pense avoir survécu parce qu’il «bu un peu d’urine et mangé du dentifrice». Dès le deuxième jour, les migrants avaient passé un appel de détresse avec un téléphone satellitaire, ce qui avait permis d’établir leur localisation. Les garde-côtes italiens avaient relayé le message à l’ensemble des navires circulant dans la zone.

Une plainte a été déposée simultanément à Madrid

Pour comprendre pourquoi aucun navire ne les avait secourus alors que plusieurs bateaux occidentaux croisaient à proximité, des rescapés, soutenus par des organisations de défense des droits de l’Homme, ont lancé des actions juridiques dans plusieurs pays. En France, ils avaient déposé une première plainte en avril 2012, mais elle a été classée sans suite. M. Kurke, un autre rescapé, et quatre associations (LDH, FIDH, Gisti, Migreurop) ont donc décidé de déposer une nouvelle plainte, cette fois avec constitution de partie civile pour obtenir la nomination d’un juge d’instruction. Une plainte a été déposée simultanément à Madrid pour «crime de guerre par non assistance à personne en danger », a expliqué Me Gonzalo Boye.

D’autres plaintes ont déjà été déposées en Iralie, une autre suivra bientôt en Belgique, a ajouté Patrick Baudouin, président d’honneur de la Fédération internationale des ligues des droits de l’Homme (FIDH). Des procédures sont également en cours au Canada et aux Etats-Unis pour obtenir plus d’informations.

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Naufrage en Méditerranée: nouvelle plainte contre l’«omerta»

langfr-280px-Logo-crieur.svg Carine Fouteau ,18/06/2013

Extrait : Plus de deux ans après un naufrage qui a provoqué la mort de 63 migrants en mer Méditerranée, les survivants cherchent toujours à faire éclater la vérité, et notamment l’abandon dont ils estiment avoir fait l’objet de la part de militaires intervenant dans le cadre de la guerre en Libye. Deux plaintes sont déposées à Paris et à Madrid.

Plus de deux ans après la tragédie à l’origine du décès en avril 2011 de 63 migrants en mer Méditerranée, les survivants cherchent toujours à faire éclater la vérité sur ce qui leur est arrivé, notamment l’abandon dont ils estiment avoir fait l’objet de la part de militaires intervenant dans le cadre de la guerre en Libye. Lors d’une conférence de presse organisée le 18 juin à Paris, plusieurs ONG ont fait savoir que deux des rescapés ont déposé plainte pour non-assistance à personne en danger devant le tribunal de grande instance de Paris et devant l’Audiencia nacional à Madrid, visant la responsabilité des armées française et espagnole. Cette annonce intervient alors que sept migrants viennent de se …

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Mort de migrants en Méditerranée, une nouvelle plainte déposée

logo-liberation-311x113  et AFP,


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Des ONG se constituent partie civile dans un procès qui s’ouvrira mardi en France et en Espagne.

Deux survivants d’un drame ayant causé la mort de 63 migrants en Méditerranée en avril 2011 vont déposer plainte mardi à Paris et à Madrid pour non-assistance à personne en danger, ont annoncé plusieurs organisations non gouvernementales (ONG), qui se sont constituées parties civiles.

Ces dernières (Gisti, FIDH, LDH et Migreurop) estiment que les armées française et espagnole peuvent être tenues pénalement responsables de la mort de ces personnes, car elles auraient ignoré les appels de détresse de l’embarcation.

En avril 2012, une première plainte avait été déposée en France par plusieurs survivants, mais elle avait été classée sans suite. Cette fois-ci, les ONG se sont constituées parties civiles, « forçant ainsi l’ouverture d’une instruction pénale », a expliqué Arthur Manet, de la Fédération internationale des ligues des droits de l’Homme (FIDH). Lors de la première plainte, « le Parquet a classé sans suite sur la seule réponse du ministère de la Défense », pourtant « la première force à avoir repéré le bateau et à en avoir fait une photo, c’est l’armée française », a assuré Stéphane Maugendre, président du Groupe français d’information et de soutien des travailleurs immigrés (Gisti).

« Les militaires évoquent des navires sous commandement de l’Otan mais, d’après nous, peu de navires étaient en réalité sous le commandement de l’Otan. Comment peut-il y avoir autant de morts dans une mer aussi surveillée ? C’est la question ! » a précisé Stéphane Maugendre, qui tiendra mardi avec les autres associations une conférence de presse à Paris pour préciser leur démarche, en présence de l’un des survivants.

Les appels de détresse ignorés

Le 26 mars 2011, peu après le début du conflit libyen, 72 Africains âgés de 20 à 25 ans et deux bébés avaient embarqué à bord d’un fragile canot pneumatique dans l’espoir d’atteindre dans les 24 heures les côtes européennes. Ils avaient payé des trafiquants pour rejoindre l’Europe. Mais la situation s’était rapidement détériorée à bord de l’embarcation surchargée qui avait dérivé plusieurs jours pour être finalement rejetée sur les côtes libyennes le 10 avril.

D’après les ONG, le premier appel de détresse est reçu par les garde-côtes italiens qui adressent alors des messages de détresse à l’Otan et aux bâtiments militaires présents en mer Méditerranée en indiquant leur localisation. Ces appels seront renouvelés toutes les quatre heures pendant 10 jours. Le zodiac croise un avion, un hélicoptère militaire, deux bateaux de pêche et un gros navire militaire, qui ignorent ses signaux de détresse.

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« La mer Méditerranée est devenue le cimetière, sinon le charnier, de l’Europe. »

header-logo_v Farida Cherfaoui, 11/05/2012

Entretien avec Stéphane Maugendre, président du GISTI (Groupe d’information et de soutien aux immigrés)

Un an après la mort de 63 migrants dans une embarcation au large de la Libye, des survivants, soutenus par une coalition d’ONG, ont déposé une plainte contre X qui met en cause l’armée française pour non-assistance à personne en danger.

Les faits remontent à mars 2011. En plein chaos libyen, des milliers de personnes cherchent à fuir les violences. Parmi eux, 72 personnes d’origine éthiopienne, érythréenne, nigérienne, ghanéenne et soudanaise, embarquent à bord d’un zodiac. Destination : l’Italie. Mais très vite, ils manquent de carburant, de nourriture, d’eau potable et perdent le contrôle du bateau. Ils lancent alors un S.O.S. reçu par les garde-côtes italiens. Ceux-ci adressent alors des messages de détresse aux bâtiments présents en mer Méditerranée en indiquant leur localisation. Les appels de détresse sont répétés toutes les quatre heures pendant dix jours.

A l’époque, les eaux libyennes sont largement occupées par les forces militaires internationales puisqu’une force internationale intervient militairement en Libye.

L’embarcation est survolée deux fois par des hélicoptères. L’un d’eux largue quelques bouteilles d’eau et des biscuits aux passagers. Puis : rien.

Neuf jours de dérive s’écoulent. De nombreux occupants meurent. Les autres croisent un navire militaire, signalent leur détresse, montrent les corps des bébés morts. Personne ne leur vient en aide. L’embarcation est rejetée sur les côtes libyennes après 15 jours de dérive. Sur les onze survivants, deux mourront après leur débarquement. 63 personnes, dont 20 femmes et 3 enfants ont trouvé la mort, faute de secours.

L’affaire est aujourd’hui portée devant la justice pénale française. À cette occasion, OI – Opinion Internationale rencontre Stéphane Maugendre, président du GISTI, Groupe d’information et de soutien aux immigrés, association membre de la coalition d’ONG qui soutient les quatre plaignants.

OI : Pourquoi avoir porté plainte le 11 avril 2012 ?

Stéphane Maugendre : La mer Méditerranée est devenue le cimetière de l’Europe, sinon son charnier. Le cas qui nous préoccupe est particulier car, ici, des survivants peuvent témoigner. La plupart du temps, ces catastrophes n’épargnent personne. Dans le même temps, la mer Méditerranée reste l’une des plus surveillées au monde. On ne compte plus les procès qui confondent des pêcheurs italiens ou tunisiens qui ont porté secours aux occupants d’embarcations à la dérive.

Le Haut-commissariat de l’ONU pour les réfugiés estime qu’au moins 1500 personnes perdent la vie chaque année en mer Méditerranée en cherchant à fuir des violences. Et notre action doit servir à pointer cette hypocrisie qui laisse mourir les gens.

Le deuxième objectif de notre action vise à encourager les autres organisations internationales à nous suivre. On ne voudrait pas que ce soit une action franco-française. On souhaite que nos homologues italiens, canadiens, britanniques, ceux dont les pays ont participé à la guerre en Libye et qui ont donc aussi navigué dans les eaux libyennes et survolé le ciel du pays, entament leur propre action en justice. Connaître les responsabilités des uns et des autres constitue une nécessité.

On veut aussi que notre plainte fasse son chemin jusqu’au bout et que les responsabilités de l’armée française soient entièrement dévoilées.

OI : Comment avez-vous constitué la plainte ?

Stéphane Maugendre : C’est un travail collectif qui a mobilisé des avocats, des professeurs de droit, des experts, des chercheurs. Une année a été nécessaire pour constituer le dossier : rédiger la plainte définitive, mais surtout réunir les annexes complètes.

OI : La plainte vise-t-elle, des personnes, des services, des niveaux hiérarchiques en particulier ?

Stéphane Maugendre : Non. Personne n’est visé en particulier. Les appels de détresse ont été lancés, tous les quatre heures pendant dix jours, alors que des avions français survolaient le ciel libyen, et des navires naviguaient ou croisaient sur ses eaux. On ne peut pas s’imaginer trente secondes qu’aucun pilote ou aucun marin n’ait pas pu les entendre. C’est aberrant.

OI : D’où proviennent vos informations ?

Stéphane Maugendre : Nos informations proviennent des témoignages des victimes. Des témoignages qui ont été recueillis de différentes façons. Un film est sorti en Italie, dans lequel des survivants racontent leur tragédie : ces déclarations ont été retranscrites dans leur intégralité. Des chercheurs basés à Londres ont, à leur tour, entendu ces personnes et ont retranscrit les entretiens. Ils ont par ailleurs travaillé avec d’autres experts sur des points techniques très précis, par exemple pour connaître la trajectoire exacte de la dérive du bateau. Pour ce faire, ils ont sollicité les connaissances d’un expert américain, celui qui avait travaillé sur le crash de l’avion Rio-Paris en 2009. Un rapport en anglais est paru sur le site de la FIDH [Fédération internationale des ligues des droits de l’homme]. Nous nous sommes servis des blogs des différents navires, des points presse… Le rapport de la députée européenne Tineke Strik nous a aussi donné des éléments d’informations.

Effet que l’on n’attendait pas : des députés français se sont dits favorables à l’ouverture d’une commission d’enquête parlementaire. Peut-être verra-t-elle le jour…

OI : Quelle est la réaction des autorités politiques en France ?

Stéphane Maugendre : Gérard Longuet a déclaré que la France n’avait absolument rien à se reprocher car toutes les forces militaires, aériennes comme maritimes, se trouvaient dans le golfe de Syrte. Mais peu importe. Si vous vous trouvez au rez-de-chaussée d’un immeuble et que vous vous faites agresser, vous appelez au secours. Une personne au quatrième étage vous entend mais ne bouge pas et se justifie en arguant qu’une autre personne se trouve au deuxième étage, cela ne change rien. Il y a tout de même non-assistance à personne en danger.

L’appel de détresse est le plus haut niveau dans la hiérarchie des appels au secours. Nous avons intégré à notre plainte des cartes qui indiquent notamment la surface couverte par les appels de détresse. Rappelons-nous qu’ils étaient lancés tous les quatre heures et pendant dix jours : c’est du délire !

OI : Pourquoi personne n’a-t-il secouru ces personnes ?

Stéphane Maugendre : Je ne sais pas. La réponse récurrente qu’on nous oppose est la suivante : « Ils n’étaient pas dans la zone. » Le fait est que la priorité, c’était la guerre. La priorité n’est pas de sauver des gens.

Une des missions de la France en Libye consistait à surveiller les entrées et sorties des bateaux pour empêcher les entrées d’armes et… les fuites de populations. Une politique qui n’a rien de nouveau. Voyez la carte des camps construits, après négociations entre l’Europe et les pays méditerranéens, tout autour de la Méditerranée pour empêcher l’immigration.

On se fout de ce qui se passe là-bas, que les droits humains soient respectés ou pas. On s’en fout. Les gouvernements européens se sont gaussés des révolutions du printemps arabe mais qu’ont-ils fait pour aider les populations de ces territoires ?

Les violences en Libye ont provoqué la fuite de plus de 300 000 personnes, la plus grosse majorité a été accueillie par les pays voisins en révolution. Et nous, nous sommes incapables de les secourir, privilégiant les parties de chasse à l’homme à la frontière italo-française.

Plutôt que de verser dans les fantasmes délirants de l’invasion des immigrés, il faudrait s’interroger sérieusement sur la politique migratoire de l’Europe, et de la France particulièrement au vu de son implication dans le conflit libyen.

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* ONG membres de la coalition : Agenzia Habeshia, Associazione Ricreativa e Culturale Italiana (ARCI), Boat4People, Coordination et initiatives pour réfugiés et immigrés (Ciré), Fédération internationale des ligues des droits de l’Homme (FIDH), Groupe d’information et de soutien des immigrés (GISTI), Ligue des droits de l’Homme (LDH), Migreurop, Progress Lawyers Network, Réseau euro-méditerranéen des droits de l’Homme (REMDH).

Avocat